Un maíz de alto potencial requiere del mejor manejo

Lograr que el cultivo de maíz pueda explorar las mejores condiciones del ambiente y los recursos disponibles, implica una serie de decisiones clave cuando se atrasa la fecha de siembra y cambia el manejo. Desde SUPRA Semillas, explican sobre las consideraciones técnicas para un stand de plantas equilibrado y bien nutrido.

La tendencia que viene marcando el cultivo de maíz en las últimas campañas en Argentina, asociada a convertirse en el cultivo más importante del país por sus resultados productivos, se mantiene firme. Esto también se demuestra ante el potencial latente y posible de explorar cuando las condiciones de la campaña se perfilan como muy buenas, más allá de los aspectos económicos y de los problemas de los últimos ciclos (sean climáticos o sanitarios).

Recientemente, las estimaciones de la Bolsa de Cereales porteña le pusieron un número a la producción esperada para esta campaña maicera: inicia con una perspectiva de producir 58 millones de toneladas de maíz. Este dato, a priori, tiene un excelente correlato con la realidad de muchas zonas de alto potencial productivo, en las cuales el ciclo comenzó en fecha óptima. Mientras tanto, en otras tantas regiones con posibilidad de sembrar en fechas tempranas, padecen serios problemas de humedad y excesos hídricos que implican atrasar la fecha de siembra y el manejo, por fuera del óptimo.

Según advierte Fernando Giachetti, gerente de Servicios Agronómicos de SUPRA Semillas, la marca de maíz de GDM lanzada este año al mercado argentino, “ir atrasando la fecha de siembra, esperando las mejores condiciones de humedad superficial para la semilla, tendrá como implicancia varios aspectos a tener en cuenta por el productor”.

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Al respecto, cita los dos más importante: la exposición de la semilla a mayores temperaturas para la etapa germinación/emergencia y también considerar un manejo diferencial de la nutrición del cultivo.

De este modo, agrega que, “implantar con temperaturas medias sensiblemente más altas en octubre respecto a septiembre, puede resultar en el logro de plantíos de maíz con cierta heterogeneidad temporal de la emergencia, generando un logro desparejo en el stand de plantas”, lo cual es uno de los primeros aspectos de definición del rendimiento del cultivo y que, por dicho efecto, ya se dejan algunos kilos en el lote que no se recolectarán.

Ante condiciones de siembra desplazadas al mes de octubre, con mayores temperaturas medias mensuales, Giachetti aconseja profundizar la colocación de la semilla entre los 6 a 8 centímetros de profundidad, lo que implica menos estrés térmico y mayor paridad en el logro de la emergencia a esta profundidad.

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“Ante una duda de la condición hídrica de la cama de siembra, profundizar es la mejor estrategia para mejorar el logro de plantas y/o bajar la desuniformidad temporal. Al respecto, apurarse a sembrar demasiado temprano el cultivo no asegura un aumento de rendimiento significativo “, reconoce el gerente.

El impacto de la napa

Otras de las decisiones fundamentales que se toman en las etapas tempranas del cultivo y luego impactan en su potencial de rendimiento es la nutrición la cual, ante condiciones de suelos con excesos de humedad o napas freática muy cercana a la superficie, puede afectarse por diferentes vías de pérdidas.

De acuerdo con el análisis de Giachetti, la siembra de maíz con la napa freática por arriba del metro y medio de profundidad trastoca el manejo. “Entonces, al cambiar la fecha de siembra esperando que la napa baje permitirá disminuir la condición de anoxia en raíces y evitar pérdidas de nitrógeno por desnitrificación y lixiviación.

Al igual que ocurre con el atraso en la fecha de siembra, también la fertilización se expone a condiciones de mayor demanda atmosférica que puede aumentar la volatilización de nitrógeno, uno de los nutrientes clave para el cultivo. “Para esto, es importante utilizar fuentes nitrogenadas de baja volatilización que permitan fraccionar la aplicación del nitrógeno durante el ciclo del cultivo disminuyendo la pérdida del nutriente más allá de la zona de exploración de las raíces del cultivo”, sostiene Giachetti.

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